
Ya lo insinuó el diario El País cuando se supo la noticia, “a Guardans y la nueva Ministra les une una gran amistad”. La semana pasada fue el propio Guardans (divorciado por segunda vez, matrimonio que no duró ni dos meses) quién reconoció que González-Linde le hizo la propuesta “entre gin-tonics”. Y es que lo que se cuenta por la capital no es si Guardans tiene mas o menos interés en perjudicar al, aún, su partido; o si se trata de una jugada maestra de ZP para acercarse a los nacionalistas. Lo que se cuenta es lo que se quiere esconder: una tórrida relación entre la cineasta y el político que cuenta en su haber con distintas secuencias públicas de pasión desenfrenada. Amor a quemarropa.
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